En este blog se podrá encontrar material didáctico que haga reflexionar acerca de la educación y, más concretamente en el ámbito de la ed. social y todo lo que a ello respecta. Estará basado en artículos de revista, noticias, películas, fotografías… que hayan llamado mi atención. Así mismo, algunos/todos estarán criticados.
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lunes, 30 de enero de 2012
lunes, 11 de julio de 2011
Aprendizaje adulto (Bases del aprendizaje)
Alcanzamos la vida adulta alrededor de los veinte años, pero ello no significa ni conlleva que aquí acabe todo, sino que de otra manera, comienza una nueva etapa: cambios físicos, emocionales, cognitivos (procesos arriba-abajo), sociales… que incide en nosotros de una forma u otra.
Al llegar a la adultez, logramos completar el desarrollo del cerebro al completo pero, posteriormente, comienza su declive, empezando por la última parte que desarrollamos: el córtex prefontal. No todo es un declive cerebral, sino que, por ejemplo, el vocabulario podemos aprenderlo a lo largo de toda la vida pero, es cierto, que nos costará asimilar cierta información novedosa, la cual para poder procesar debemos de utilizar otras partes del cerebro que están mejor condicionadas por la experiencia que hemos ido aportando. El cerebro comienza a “ahorrar” energía, es decir, economiza ciertas áreas utilizando las más desarrolladas, debido a la plasticidad cerebral que sufrimos, ya que todo lo que no usamos se deteriora, compensando de este modo también el funcionamiento deficitario que sufrimos.
Para evitar que este declive cerebral se desarrolle más rápidamente debemos seguir “alimentándolo” ya sea mediante nueva información, aprendizajes o fomentar lo que ya tenemos, o sea, para que esto sea factible, debemos fomentar también la educación permanente: una educación extensiva a toda la duración de la vida de las personas centrándose en la etapa adulta para poder adquirir y mejorar las habilidades y destrezas de forma continuada, de este modo mejoraremos también nuestra calidad de vida.
La educación permanente ayudaría significativamente a contrarrestar la dependencia que sufrimos cuando somos personas mayores, sintiéndonos más competentes, puesto que no hemos perdido del todo, gracias al continuo mantenimiento que nos proporciona dicha educación, de nuestras capacidades.
Principalmente, para ser efectiva la educación permanente debe estar adecuada a sus destinatarios; exigiendo una responsabilidad mutua entre profesor-alumno, siendo el profesor el que apoye y asesore, además de seguir el proceso. Por otro lado, hay que tener en cuenta las experiencias que cada individuo posee, dado que son la base esencial para poder almacenar y conectar nuevos aprendizajes e información. La nueva información así como ejercicios o actividades deben estar encaminados hacia la práctica, hacia el uso en la vida diaria.
Uno de los objetivo que la educación permanente persigue es mantener, por ejemplo, la eficacia cognitiva: innovación, creatividad, actitud de comparación, evaluación y enjuiciamiento de la información… y, para conseguir promocionar los objetivos, es necesario que las personas se atribuyan éxitos y tengan sentimiento de auto-eficacia. Estas metas se conseguirían por medio de ejercicios para fortalecer la memoria, actividades físicas que ayudarían a desarrollar y mantener las habilidades motoras, así como al organismo, realizando ejercicios para potenciar la velocidad del pensamiento, la concentración…
A modo de conclusión, debemos potenciar el aprendizaje y su mantenimiento a la largo de nuestra vida para evitar la temprana degeneración de nuestro organismo, ya sea física como psíquicamente, por medio de actividades que nos ayuden a mantener “en buena forma” nuestras capacidades y, de este modo, sentirnos útiles y capaces.
Mens sana in corpore sano
Mente sana en cuerpo sano, una expresión con mucha certeza. Es sabido, que para sentirnos bien, hemos de hacerlo de dos formas: física y psíquicamente y, si ambas partes están unidas, en concordancia, se obtendrán mayores beneficios que harán que nos sintamos mejor con nosotros mismos. La alimentación y el ejercicio físico son fundamentales a la hora de mantener en buena forma nuestra mente y cuerpo. No sólo debemos acomodarnos en lograr optimizar una de las dos partes, pues lograr una sin la otra sería “cojear”.
Por un lado se encuentra la alimentación, la cual ha de ser equilibrada: ni excedernos ni limitarnos a la hora de ingerir alimentos. Todo nuestro cuerpo necesita de las proteínas, hidratos, glucosa, nutrientes, agua, ácidos grasos… para poder funcionar. Y, más concretamente, el cerebro, el cual nos proporcionaría una mente sana, pues ya sabemos que es el motor de nuestro organismo, quien dirige todas nuestras acciones, aprendizajes y pensamientos. Por lo tanto, es preciso proporcionarle todas las sustancias necesarias para que puedan funcionar correctamente todas sus conexiones sinápticas y sus partes (cerebelo, córtex…). Es el principal núcleo de importancia al que debemos de alimentar en todos sus sentidos (de manera cognitiva, alimenticia…) para su pleno desarrollo. La falta o escasez de algunos de los sustentos que el cerebro necesita podría generar algún déficit (falta de atención, dislexia, rendimiento…), por ello, es importante que incluir en la dieta carnes, pescados, pastas, azúcares, agua… para el buen desarrollo y funcionamiento cerebral.
Por otro lado, nos encontramos con el ejercicio físico. Gracias a las actividades deportivas todo nuestro organismo es campeón, es decir, nuestro cuerpo se beneficia de muchos modos: gana oxigeno, gana una mejora en la coordinación, gana motricidad, liberarnos del estrés y, por consiguiente poder mejorar nuestra atención… Además, que al practicar ejercicio nos sentimos mejor con nosotros mismos y eso nos ofrece más ventajas en otros ámbitos (escolar, social…).
Las dos partes juntas, alimentación y ejercicio físico, en su justa medida, la que nuestro organismo necesite, hace que nos sintamos capaces, que estemos contentos con nosotros ya que notamos las ventajas que obtenemos.
Como conclusión, recomendaría a los padres y a profesores que instruyan a los educandos de manera que éstos aprendan a alimentarse y a realizar deporte, al igual que enseñarles a ser conscientes de los beneficios que la alimentación y el deporte les aportarían; explicándoles la necesidad de hacer adecuadamente las comidas, proporcionándoles una dieta equilibrada, y no realizar, por ejemplo, un desayuno escaso, ya que es la principal comida que deben ingerir fuerte para que su organismo pueda afrontar el día con fuerzas, que conllevaría a una buena atención y rendimiento en las aulas. Por otra parte, mentalizarles de la importancia que tiene practicar alguna actividad deportiva ya que beneficia física (oxigenación cerebral, pulmonar y cardiovascular…) y psíquicamente (control, atención, mitigar el estrés…) al niño.
martes, 1 de marzo de 2011
CEREBRO
Queridos lectores,
después de estar un mes ausente por exámenes, vuelvo, esta vez con un interesante video sobre el cerebro. Como educadores es importante saber sobre él, pues gracias al cerebro se produce el aprendizaje y el desarrollo humano.
Espero que disfruten.
después de estar un mes ausente por exámenes, vuelvo, esta vez con un interesante video sobre el cerebro. Como educadores es importante saber sobre él, pues gracias al cerebro se produce el aprendizaje y el desarrollo humano.
Espero que disfruten.
lunes, 22 de noviembre de 2010
¿Aprenhender a aprender? o ¿Aprender a aprehender?
Queridos lectores,
¡Qué diferencia hay cuando aprehendemos o aprendemos algo! ¿Verdad? Suena redundante:
pero he ahí el kit de la cuestión.
Cuando nos paramos a pensar y nos preguntamos sobre su real diferencia o,
como necios e ignorantes, creemos que alguien ha errado al escribir tal
vocablo; nos equivocamos. Es la persona la que comete un error al pensar tal
disparate.
Aprehender, con "h"
intercalada, es cuando nos enseñan algo y nunca se nos olvida, digamos que es
lo que cada cual lo aplica en su vida cotidiana. Aquello que nos produce un
interés y debido a ello se nos guarda mejor la información.
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Como bien dice la imagen:
"Aprobar no es aprender".
|
Aprender: captar en la mente y
grabar en la memoria datos y cosas que se desconocían. Se aprende incluso
involuntariamente ya que el proceso es muchas veces automático o inconsciente.
Por ejemplo, en el
colegio podemos aprendernos una lección que a los dos días se nos olvida, sin
embargo, podemos aprehender a atarnos los cordones que jamás se nos olvidará.
Por ello, es bueno y conveniente, que todo aquello que aprehendamos lo
aprendamos bien.
martes, 26 de octubre de 2010
El niño
Queridos lectores,
A él le gustaba dibujar flores con lápiz rosa, naranja, azul. Pero la maestra dijo:
“El niño” es un cuento que ayuda a reflexionar sobre el arte de enseñar, de cómo se ha de hacer. La autora es Helen E. Buckley.
"Una vez un niño fue a la escuela. Él era bien pequeño. Y la escuela era bien grande. Pero cuando el niño vio que podía ir a su clase caminando directamente desde la puerta de afuera, él se sintió feliz, y la escuela no le parecía tan grande así.
Una mañana, cuando hacía poco que él estaba en la escuela, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo
- Bien –pensó él.
A él le gustaba dibujar. El podía hacer todas las cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y barcos..., y tomó su caja de lápices y comenzó a dibujar. Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! ¡No es hora de comenzar!
Y él espero hasta que todos estuviesen prontos.
- ¡Ahora! –dijo la maestra- Vamos a dibujar flores
- ¡Bueno! –pensó el niño.
A él le gustaba dibujar flores con lápiz rosa, naranja, azul. Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo se hacen. ¡Así! –dijo la maestra, y era una flor roja con tallo verde
- ¡Ahora sí! – dijo la maestra - Ahora pueden comenzar.
El niño miró la flor de la maestra y luego miró la suya. A él le gustaba más su flor que la de la maestra. Pero él no reveló eso. Simplemente guardó su papel e hizo una flor como la de la maestra. Era roja, con el tallo verde.
Otro día, cuando el niño abrió la puerta de afuera, la maestra dijo:
- Hoy vamos a trabajar con plastilina.
- ¡Bien! –pensó el niño.
El podía hacer todo tipo de cosas con plastilina: víboras y muñecos de nieve, elefantes y rabitos; autos y camiones... Y comenzó a apretar y amasar la bola de plastilina, pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! No es hora de comenzar. Y él esperó hasta que todos estuviesen prontos.
- ¡Ahora! –dijo la maestra- nosotros vamos a hacer una víbora.
- Bien, pensó el niño. A él le gustaba hacer víboras.
Y comenzó a hacer unas de diferentes tamaños y formas. Pero la maestra dijo:
- ¡Esperen! Yo les mostraré cómo hacer una víbora larga.
- ¡Así! –dijo la maestra - Ahora pueden comenzar.
El niño miró la viborita de la maestra. Entonces, miró las suyas. A él le gustaban más las suyas que las de la maestra. Pero no reveló eso. Simplemente amasó la plastilina, en una gran bola e hizo una viborita como la de la maestra. Que era una viborita larga.
Así luego el niño aprendió a esperar y a observar; y a hacer cosas como la maestra, y luego él no hacía las cosas por sí mismo.
Entonces sucedió que el niño y su familia se mudaron para otra casa, en otra ciudad y el niño tuvo que ir a otra escuela.
Esa escuela era mucho mayor que la primera, entonces había puertas afuera. Para llegar a su salón, él tenía que subir algunos escalones y seguir por un corredor largo para finalmente llegar a su clase.
Y justamente en el primer día, que él estaba allí, la maestra dijo:
- Hoy vamos a hacer un dibujo.
- Bien –pensó el niño. Y esperó a la maestra para que le dijera cómo hacer.
Pero ella no dijo nada, apenas andaba por el salón. Cuando se acercó al niño, ella dijo:
- ¿Tú no quieres dibujar?
- Yo no sé, hasta que tú lo hagas –dijo la maestra.
- ¿Cómo lo haré? –preguntó el niño.
- ¿Por qué?- dijo la maestra- De la manera que tú quieras.
- ¿Y de cualquier color? –preguntó él.
- De cualquier color –dijo la maestra-. Si todos hiciesen el mismo dibujo y usasen los mismos colores, ¿cómo yo podría saber quién hizo qué, ¿y cual sería de quién?.
- Yo no sé- dijo el niño. Y comenzó a hacer una flor roja, con el tallo verde."
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